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He vuelto, y esta vez, nada podrá detenerme

jueves, 9 de agosto de 2012
¿Sabéis? Creo que sí, creo que sabéis que me he pegado unas pedazo vacaciones de muerte. Las semanas de mayo y agosto han sido la mayor de las pruebas de fuego a las que me he sometido nunca, y una vez superadas, necesitaba respirar, despreocuparme... y alejarme un poquito de internet, de las comunicaciones online y todo eso... ¡Pero ahora he regresado! Sí, justo cuando mucho bloggeros deciden marcharse, pero oye, así les tomo el relevo y no os aburrís ;).

Lo cierto es que no hay nada demasiado especial que destacar sobre lo que ha sucedido durante estos meses. Como te puedes imaginar, me dedico he dedicado a tomar el sol, dormir y darme la vuelta cuando empezaba a quemarme. 
Sin embargo, sí que se presenta un septiembre muy, muy favorable para que empiecen a suceder cosas, a una velocidad de vértigo, en mi vida. ¡¡Me independizo!! Así es, al menos de una forma provisional... Que nunca se sabe que puede pasar, tal y como van las cosas.

¡Pero ya está decidido! He elegido un bonito piso cerca del centro, espacioso, semi/luminoso, con una pared de cada color, la nevera en el patio y con todo lo que uno puede necesitar cerca: supermercados, farmacia, 24 horas, vendedores de substancias un tanto ilícitas... Bueno, eso último no, pero tampoco os voy a engañar, por ese precio, algo malo tenía que tener: en mi barrio es más fácil conseguir 100 gramos de cocaína que medio kilo de merluza. De todas formas, si evitas salir solo a ciertas horas nocturnas, nunca llega a pasarte nada. ¡Para que luego digáis que no soy un hombre valiente!

...Vale, es cierto, tampoco vivo solo, pero las compañeras de piso que tengo son dos soles, grandes y calientes... Espera, no, ni tienen un tamaño desmesurado ni son especialmente tórridas... ¡Pero sí que son increíblemente amables y muy, muy especiales! Una de ellas es una gran amante de la literatura con la que espero compartir copas y copas de vino de brick en el sofá, así en rollo pedante haciéndonos los intelectuales; y la otra es cantante en un grupo de metal super-cañero, pero increíblemente femenina. 
Y luego ya estoy yo, un pequeño pimpollo con un sueño en cada pluma. 
A mí sí que me parece bastante interesante, ¿no? 
Pero no os preocupéis, seguiré transmitiendo para ver hasta qué punto mis expectativas pueden hacerse realidad.

Por otra parte, sí, sigo soltero y entero. Pero mira, he estado reflexionando, y me he dado cuenta de que Confucio, Platón o quien narices fuese que dijo lo siguiente, tenía más razón que un santo: "mejor solo que mal acompañado".

¿Por qué callas tanto ahora?

lunes, 9 de abril de 2012
Será por vanidad, por orgullo.
Quien se oculta siempre tiene más prestigio que quien se muestra abiertamente. Será por esas bobadas orientales que se llevaron hace tiempo, aquella cosa china o taoísta de que quien sabe calla, o de que la palabra que se dice es de plata, y la que no se dice es de oro.
Toda aquella basura que le gustaba a mi ex, en sus períodos orientales, que también los tuvo.

Yo me hago el propósito de callar para hacerme misterioso pero no lo consigo nunca. Siempre acabo diciendo lo que pienso justo en el momento en que se me ocurre, así que estoy en desventaja, no tengo remedio.
Tú, en cambio, como no dices nada, parece que llevas dentro de ti todo el misterio del mundo.

Querido yo futuro:

viernes, 2 de marzo de 2012
¿Qué tal? ¿Todo bien? ¿La familia bien? Bueno, me alivia saberlo, la verdad.... Aunque últimamente no le he estado prestando mucha atención, ¿sabes? He buscado involucrarme en tantos proyectos para no tener que estar solo, para no acabar reflexionando acerca de cómo me siento ahora y de lo qué quiero, que apenas paso tiempo en casa. Creo que empiezo a echar de menos las amigables, divertidas e intensas discusiones familiares... ¿hemos vuelto a tener alguna? Bueno, mejor no me contestes; prefiero que me pille por sorpresa.

¿Seguimos solos, mi yo del futuro? No puedo evitar preguntártelo, pero es algo que tampoco quiero que me contestes. Si lo seguimos, prefiero vivir en la ignorancia de pensar que al doblar cualquier esquina me chocaré accidentalmente con el hombre de mi vida, derramaré su café sobre mi trabajo acerca de la importancia de las lenguas vernáculas en el desarrollo cultural humano y terminaré por pedirle su número de teléfono, una cita y, finalmente, que se case conmigo. Suena muy gracioso ahora, ¿sabes? Pero ambos sabemos que no soy tan valiente... ¿o he conseguido aprender a enfrentar a la vida con ese arrojo?

¿Estamos trabajando de lo que queremos? ¿Ganamos lo suficiente para, al menos, subsistir? ¿Y qué es de nuestras amistades? ¿Conservamos todavía a quiénes siempre consideramos importantes y eternos? Si no es así, me juego el cuello a que es culpa nuestra... ¿O no? 
Estaría bien que me dieras un par de trucos para no pifiarla... Aunque si lo hicieses tal vez desaparecerías, porque cambiarías el curso de la historia y dejarías de ser el mismo que está leyendo esta vieja carta ahora mismo.

¿Hasta qué punto ha avanzado la tecnología? ¿Vivimos ya en casas flotantes? ¿Hemos pisado Marte? ...
¿En qué año estás? Ni siquiera lo sé. Tal vez te esté haciendo preguntas que todavía no puedas contestar.

¿Todavía me tiño el pelo? ¿Y me hago el mismo tupé? ¡Oh! No me digas que me cambiaré el peinado por un corte más bien estrafalario y que cuando vea fotos pasadas me avergonzaré... Siempre nos ha pasado igual, ¿te acuerdas? hahahaha

¿Hemos recordado siempre esta carta? Porque te imagino, yo futuro, escribiendo una respuesta. Te imagino también igual de reflexivo que ahora mismo, quizá con la capacidad de afrontar las dificultades de una forma mucho más juiciosa (dime que sí, por favor) y menos visceral. Aunque espero que eso no signifique que hayamos dejado de ser tan pasionales y de vivir tan intensamente como hasta ahora... No me gusta pensar en un futuro como ese.

Te mando un abrazo muy fuerte, yo futuro, y te recuerdo que, como nos dijeron una vez, la suerte es una actitud, no vaya a ser que con el paso de los años se te haya ido olvidando.

Te aprecia y te desea lo mejor,

Pájaro del Norte 2012.

Sentirse como un vibrador: objeto de deseo.

martes, 14 de febrero de 2012
¿Sabéis? Hay ocasiones en las que lo que se presentaba como una agradable y divertida conversación entre amigos se va por los cerros de Úbeda y termina por ponerte en una situación especialmente incómoda, donde sólo deseas que te trague la tierra. Eso en los peores casos... O al menos en apariencia porque se dan otros en los que acabas descubriendo que lo que piensa una persona a la que apenas prestas atención, dista bastante de lo que tú creías. Y eso sí es para echarse a temblar. Me explicaré.

Os presento a SD (Sujeto Desesperado) con quien tuve la ocasión de reunirme no hace mucho, junto con otros colegas para un inocente intercambio de ideas... Que acabó por derivar en el sexo (Qué cosa tan extraña, ¿verdad?) y el día de hoy: San Valentín. Este SD es un personaje que llevaba ya cierto tiempo tirándome los trastos con indirectas bastante sutiles y de una forma no demasiado exagerada, pero al que yo no prestaba demasiada atención (¿Qué por qué? Sólo tenéis que averiguar/recordar quien es mi profesor de teatro). Y lo cierto es que en las últimas semanas parecía haberse relajado y mi filosofía de tomarme con humor todo lo que estuviese sujeto a una posible doble interpretación, funcionaba. O eso pensaba.

Amigo1: ¿Y tú, Pájaro? ¿Cuántas parejas has tenido?

UnServidor: ¿Yo? Bueno, no demasiadas, la verdad... No tengo demasiada experiencia de la vida en pareja. Sin embargo, de rollitos esporádicos, sí (risas) [Eso era cierto... La etapa hormonal hace estragos en una adolescencia poco controlada.]

SD: Es que tú te haces desear. [Y se silencian las risas al ver el semblante serio con el que me lo asegura, mirándome fijamente. Tengo que reconocer que temí perder el control sobre mis piernas y salir de allí corriendo. Los que yo consideraba amigos ahora me miraban con curiosidad, atentos a mi respuesta. ¡Vaya! Pude ver que no fui el único que se daba cuenta de las indirectas.]

US: ¿Disculpa? Es que se me ha atascado algo de cera en el oído y creo que no he escuchado bien... [Y, así, niños, es cómo este pájaro hace una maniobra para ganar tiempo.]

SD: Pues eso, que te haces desear... Por tu personalidad, como te vistes... Eres misterioso. Y eso te hace deseable. [Risas generales y yo, de haberme tirado al suelo en un huerto, me habría camuflado entre los tomates.]

US: Eh, sí... Bueno, no sé... *introduzca risa nerviosa aquí y una mente en blanco que no sabe qué decir* Pero yo no quiero cobardes que me hagan sufrir. [OLÉ, OLÉ, Pajaro... ¿De verdad te parecía una buena respuesta recurrir a Shakira? Mi dignidad se hundía por momentos.]

A1: (risas) ¡Qué bueno! ¡Como Shakira, eh! "Yo no quiero cobardes que me hagan sufrir" [... Puñeta.]

Y empezó un Edición Especial Karaokes: Shakira, pasando por todos sus grandes éxitos el resto de la reunión. Por no hablar del vacile y bromas que me cayeron posteriormente... Y me siguen cayendo.

Ay, Señor, llévame pronto. 

En realidad no soy un pájaro: soy un mapache ciego

martes, 31 de enero de 2012
¿Sabéis? Aunque en ocasiones me guste dármelas de observador y perspicaz pájaro que se anticipa a lo que sea, la verdad es que soy muy, muy, MUY malo detectando señales; de cualquier tipo, pero especialmente amorosas. Veréis, recientemente ha sido mi cumpleaños y comenté entre mis allegados que no pensaba celebrar ningún tipo de fiesta (de hecho, llevaba sin celebrar nada desde hacía unos 10 años) y que ni se les ocurriera a ninguno de mis amigos del nido preparar nada sorpresa porque ¡odio las sorpresas! E ingenuamente creí que mi amenazadora advertencia de muerte funcionaría. Pero me equivoqué. Y la fiesta sorpresa me pilló... por sorpresa, valga la redundancia. ¡Y no porque la gente no me diera señales! A una de las asistentes a la fiesta, la cual yo en ese momento desconocía, se me ocurrió sugerirle que se viniera a cenar conmigo ese día para "celebrarlo" y poder tener una agradable y larga conversación. Su respuesta fue que ya le habían informado de esa cena y que estaba pendiente de si podían ofrecerle alojamiento. ¡Vaya! ¿Cómo podía ella saber nada acerca de esa cena si yo no lo había hablado con apenas nadie? Que sospechoso me resulta todo... Ahora, porque en aquel momento ni siquiera se me ocurrió desconfiar de nada. Y os diré, para no alargar mucho esto, que ese fue probablemente el menor de los canteos que tuvieron mis capullos, y un tanto descuidados, colegas.

Lo verdaderamente divertido es lo mal que detecto las señales amorosas. Y es que aunque se cubriesen de guirnaldas y bombillas, y me las señalasen con luces de neón, no sería capaz de ver señal alguna (algo parecido me sucede con las de tráfico). El último ejemplo, presuntamente, ha sido con un hombre del que me quedé profundamente colgado nada más verle: veintilargos años, 190 cm, complexión y estado físico MUCHÍSIMO más que aceptable, ojos verdes y un moderno corte de pelo. ¡Y, para colmo, era mi profesor de teatro! Así que el contacto físico estaba más que garantizado. Pero yo no soy tan superficial, ¿vale? ( ... no ha colado, ¿no?) Sin embargo, en cuanto abrió esos carnosos y tiernos labios que esbozaban una sonrisa entusiasta, aliñada por una buena y hermosa dosis de hoyuelos, supe que tenía el intelecto y la madurez exacta y necesaria que yo podría desear de cualquier machomen. Una vez iniciada la clase, siguieron unas intensas miradas, al menos por mi parte, y un intenso intento de acercamiento... Sin demasiado resultado, la verdad. Así que me vuelvo a casa con las plumas entre las piernas. Es entonces cuando decido sacar el espejo para preguntarme qué había podido fallar y fue cuando comprendí que aquel hombre de mundo, maduro y experimentado, jamás se fijaría en este poyuelo desaliñado y adicto al tinte rojo. Me hundí en la tristeza y la decepción. Hasta que una cercana a mi persona decidió apuntarse a estas clases. ¡Y vaya clase esperaba! Todo empezó con mi renovado intento de conquistarle con miradas furtivas, profundas y penetrantes, para acabar teniéndole subido a mi espalda, con la sangre totalmente acumulada en mi cara (de hecho, fuentes cercanas a la investigación aseguran que no se podía distinguir mi cara de mi pelo (ya os he dicho que me tiño de rojo, ¿no?)) y sin tener muy claro donde debía poner las manos. Sin embargo, volvió a poner los pies en el suelo antes de que pudiese decidirme a aprovecharme de la situación. Nos propuso un ejercicio que se presentaba divertido e intenso... y lo fue. Debíamos imitar absolutamente todo lo que él hiciera. Parece fácil, ¿verdad? Já! Se gira hacia mí antes de estar del todo preparado y me dice: "Yo te quiero." Y, como si un viaje no le hubiese parecido suficiente, mi sangre decide volver a hacer turismo por mi rostro mientras yo repetía la frase sin dejar de mirarle, imitando sus movimientos.

Tras un par de ejercicios más del mismo tipo, nos permitió darnos un pequeño descanso y yo decidí acercarme a mi acompañante y nueva asistente a las clases (sé que perdí la oportunidad de charlar con él, pero en ese instante no respondía de mis actos), la cual me dijo: "Pájaro... ¿A qué viene esa tensión sexual que os traéis tú y el profesor? Yo os pagaré el motel así que podíais relajaros un poco, ¿no?". No creo que deba explicaros mi reacción de incredulidad. Pero sí comentaré que intenté fijarme en esa tensión mientras le enviaba miradas, esta vez sí, totalmente lascivas. Y no pareció reaccionar del todo mal, la verdad. 

Para mi desgracia, la próxima y última clase es dentro de una semana ¿creéis que debería intentar algo extremo y/o desesperado? ¿o simplemente sugerirle que un café conmigo es una buena inversión de tiempo? Francamente, no me apetece renunciar a la idea de intentar algo. Pero tenéis que entenderme: los pájaros del norte estamos acostumbrados a sentarnos en alguna rama y esperar a que las fieras hambrientas vengan en nuestra busca; lo de ser cazadores de buenos y atractivos mastuerzos no es nuestro fuerte.

Mi sorprendente mundo (1ª parte)

lunes, 16 de enero de 2012
¿Sabéis? Me paso la mayor parte del tiempo acordándome de viejos amigos a los que ya no he vuelto a ver, gente que decidió marcharse por propia voluntad y personas que, simplemente, tuvieron que irse sin opción a elegir. Pero de entre todas ellas había una que no había vuelto a asaltarme en mis introspectivos viajes. Quizá porque, aunque dejó herida, supe cómo echarle el agua oxigenada adecuadamente y cicatrizó sin infectarse. Pero jamás me había imaginado volver a verle.

Estaba, y está, más alto que antes, con el pelo más largo y más negro, si eso es todavía posible. ¡Y ahora tiene barba! La última vez que le vi todavía éramos unos críos, yo más que él, pero niños al final. Comentaré como detalle curioso que, quizá por algún extraño designio del destino, se hace mi mismo peinado.

Por mi parte, habría sido ingenuo llegar a pensar en algún momento que, si llegase a suceder, nuestro posible reencuentro fuese normal. Me dirigía, bastante malhumorado (todo sea dicho de paso) y hundido en la música que salía al máximo volumen de mis cascos, a primera hora de la mañana a mis quehaceres habituales cuando noto como algo me presiona la espalda con fuerza. Ya volteaba la cabeza escupiendo fuego por ojos y orejas y lagartos por la boca para encontrarme con el hombre que os he descrito más arriba. "Buenos días... Pájaro." me dijo con una voz que apenas podía reconocer. Pero sus ojos, lo primero que volví a ver de él, no habían cambiado lo suficiente como para resultarme irreconocibles. Solo diré que perdí el control y las bolsas que llevaba se me cayeron al suelo para poder darle un abrazo a aquel tan buen amigo que había perdido hacía tanto tiempo y del que jamás había vuelto a saber nada en absoluto. Y me llené de preguntas, de cuestiones que necesitaba que me resolviese, de dudas que habían quedado guardadas en el baúl de objeto perdidos de mi cerebro

Y las contestó. Todas.

Pude darme cuenta de la de cicatrices y marcas que había en él. Pero no eran físicas. ¡Nos han pasado tantas cosas! Me ha hecho reflexionar muy mucho acerca de todo lo qué ha sucedido desde que se fue y de cómo eso me ha afectado. Él es de lo poco bonito que puedo encontrar de mi pasado en aquel momento de mi vida, si queréis que os sea sincero. Y su recuerdo se había sepultado por una montaña de pensamientos tristes y grises, por una preocupación obsesiva por la madurez en lugar de por las experiencias en sí mismas. Y eso me asfixiaba. ¿Os sabéis eso que dicen de que cada uno de nosotros tiene por ahí un alma gemela? Creo que nadie llegó a estar tan próximo a ese concepto conmigo como él.

De todas formas, reconoceré que, como dije cuando di la bienvenida al 2012, sí tengo una predisposición a pensar que este será un año favorable y lleno de cambios, pero vaya, no me esperaba algo tan pronto. 
¡MUNDO podrías dosificarlo un poco, ¿no?! No es que no me alegre de lo que has hecho, no me malinterpretes, todo lo contrario, ¡pero me conformaba con que empezase por una llamada teléfonica, oye!

Complejo de Vampiro

viernes, 6 de enero de 2012
¿Sabéis? Hoy cumplo seis días sumido en los pozos de la gripe. En lo que llevamos de enero ya he aprendido que la manga corta y el invierno son muy mala compañía. Sobre todo si tus defensas, en una escala del 1 al 10, están siempre en -3. Sí, soy un flojucho y me tiro en la cama más de la mitad del año. De hecho, suelo ponerme, como mínimo, enfermo en tres ocasiones al mes. Éste, con eso de las fiestas, he tenido miedo de no cubrir mi cupo de número de malignos microorganismos en mi cuerpo así que he empezado pronto.

Y llevo seis días sin ver la luz del sol. Sin pisar la calle, damas y caballeros. Desconocía que un pijama pudiera llegar a quedarse adherido de forma tan efectiva a tu cuerpo. Ha sido necesario llamar a los bomberos que, ayudados de piquetas, mucha agua y una enorme paciencia, consiguieron sacármelo. ¡Peor que el exorcista fue aquello! Sin embargo, mirando el lado positivo, al menos puedo decir que he conseguido meter a un grupo de bomberos en mi cama, ¿no?

Pero bueno, parece que mi cautiverio se termina. ¡Mañana empiezan las rebajas aquí en el norte! El momento perfecto para superar cualquier contratiempo físico y prenderle fuego a la cartera. ¡Y más si no es la tuya!

No albergo demasiadas esperanzas (tampoco me gusta demasiado comprar) pero siempre es divertido aporrear con un bate de béisbol a alguna amargada cuarentona mujer mientras ella intenta abrirte el cráneo con su bolso (considero importante señalar que no están tan indefensas como se puede creer) por una, más bien cutre, camiseta para su hijo.

En fin, dejando a un lado mi faceta más violenta, ¡necesito volver ya a la rutina! Me di cuenta de esta necesidad ayer por la tarde cuando, despertándome 19.00 p.m., no tenía ni idea de si era por la mañana o por la noche y, mucho menos, qué día era.

Pero no necesita únicamente esto mi reloj interno, ¡mi vida también! Estos días han sido demasiado insustanciales. No es que tenga demasiadas ganas de trabajar, pero me apetece volver a tener contacto con ciertos personajes que muchos de por aquí se atreven a denominar como "vida inteligente". Qué gracia.

No quiero parecer presuntuoso con esto último, de verdad. Pero si les conocierais, seríais de mi misma opinión. Seguro.

Vaya, 2012 no te esperaba

lunes, 2 de enero de 2012
¿Sabéis? El año que ya dejamos atrás (que sí, que yo dejo con bastante retraso... pero es que todavía no sé ni como tengo cuerpo ya para escribir algo coherente...) no me ha gustado. No es que el 11 sea un número feo, que sí, sino que simplemente ha sido un año demasiado confuso para mi gusto. Aunque reconoceré que este 2012 tampoco empezó de forma mucho más clara... Si bien pasadas unas horas parece que todo vuelve a su cauce.

Quizá sea la edad, quizá sean las hormonas o tal vez la eterna disyuntiva entre el bien y el mal, pero lo cierto es que 2011 hizo que me replantease mi "yo", quién era y hacia dónde me dirigía cuando creía tenerlo claro de sobra. Y eso no mola aunque a muchos personajes (sobre todo del mundo televisivo y a mi monitor de yoga) se les dé por decir que redescubrirse*inserte tono místico aquí* a uno mismo es lo mejor que te puede pasar. ¡Pues no, señor! El esfuerzo no vale la pena. Mi vida va bien, todo funciona como debe ser, tengo una familia que me quiere, perro y galletas en el armario, ¿qué puede ir mal? Oh, pues prepárate porque es entonces cuando la sombra del inconformismo, de la melancolía y/o de la soberana gilipollez (en ocasiones conocida como amor) te asalta y provoca que todo lo idílico citado anteriormente no sirva de nada. O eso te crees porque dejas de valorarlo.
Y el redescubrirse*inserte tono místico aquí* no es más que volver a valorar todo eso y ponerse en el sitio de partida. Lo dicho, ¡hacerse la picha un lío pa' ná'!

Por suerte el 2012 ya está aquí y se presenta muy favorable. Hace escasas horas, a través de una videoconferencia interpueblerina, he descubierto que dos de las personas que conozco que peor lo han pasado en este año maldito (sí, maldito, ¿queréis que os recuerde el agravamiento de la crisis? Pues eso.) están juntos... Es decir, no juntos físicamente, que también, sino hechos pareja. Todo lo que acabo de decir podrá sonaros muy teenager (adolescente pa' los menos puestos en inglés) pero de verdad que se merecían ese final... Aunque haya KO's y heridos por el camino. Algo siempre inevitable.

¡¡Oh, no, no, tranquil@s!! Yo sigo soltero... Solo como la una. Es muy probable que esta... "estable" situación siga así a lo largo del 2012. Pero no me preocupa; creo que habéis podido ver que soy una persona nada sensible, frío como el culo de un pingüino (uy, vaya, perdonad, es que a veces se me olvida desactivarme el botón de la ironía y el sarcasmo). Pero no creo que llegue a pensar mucho en ésto: tengo un montón de proyectos ya en el tintero y este blog, al que tengo ganas de dedicarle tiempo y energías.

En fin, damas y caballeros, me voy despidiendo... Tengo a un invitado esperando en el recibidor. La verdad es que se ha retrasado mucho pero al fin ha llegado... Y tengo la sensación de que cambiará mi vida. ¿Que cómo se llama? 2012, creo.

Es hora de estirar las alas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011
¿Sabéis? Hay días de lluvia en los que sólo te preocupa quedarte en tu sofá, tomándote un chocolate caliente y viendo alguna cutre-película de  esas que emite la cadena de televisión a la cual no voy a hacer publicidad Antena 3. Sin embargo, hoy, a mí me ha entrado un yo-que-sé-que-qué-sé-yo y he pensado en crear un blog. En realidad no soy mucho de improvisar, que no quita que se me dé de puta madre genial, y, de hecho, hoy habría sido uno de esos días de no ser porque tras la puerta de mi entrañable y, en ocasiones demasiado, ajetreado hogar, me esperaban una serie de recuerdos que catalogaría de muchas formas, ninguna bonita, y que creí que jamás volverían a asaltarme. ¡Maldigo la hora en que pensé tal cosa! Todavía me cuesta asimilar que mi cerebro estuviese esperando pacientemente, en un acto de completo hijoputismo, a que me relajase para remover viejas historias y fantasmas. Todo eso aunado a las entrañables comidas y cenas familiares en las que para tu tío parece ser increíblemente divertido exponer en voz alta lo soltero que todavía sigues.

Capullos aparte (o no tanto), han pasado años desde que me decidí a darle una oportunidad al fantasma que comentaba. Me arrepiento. Hay ocasiones en las que el instinto no falla y el que parece "el típico chulo playero", el señor B, es el típico chulo playero. 
Pero, hijos míos, esta mañana había llegado el momento de acabar con el problema: metí en cajas y sobres todo lo que era suyo y que todavía guardaba, como una especia de lastre anclado en el fondo de un cajón, y se lo ofrecí, casi en sacrificio, al fuego. Tengo que reconocer que una parte de mí se lamentaba por esto pero cuando lo vi todo reducido a cenizas supe que había hecho lo correcto. Era lo justo para mí.

Y así, muy a lo Bisbal, "he llegado a un punto de inflexión", un punto que me negaba a aceptar pero que, para seguir siendo justos, me era propio desde hace mucho tiempo. No tengo muy claro cómo ha influenciado esto en la creación de este blog, pero tengo claro que lo ha hecho. Tampoco tengo claro por qué estoy compartiendo, al menos tan pronto, algo que me resulta tan íntimo. Reconoceré que me ayuda aunque no haya nadie leyéndolo... ( ¿Hola? ¿Hay alguien por ahí? Ai ken spik inglish...)

Ahora sí, dejando mi parte de "Reina del drama" a un lado, quiero daros, de forma "official" ( ¿ves como sí que sé inglish? Que yo soy muy cool ) la bienvenida al blog. No hay mucha cosa, ya lo sé, ¡pero espero ir llenándolo pronto! Que aquí donde me veis, soy todo un Jaimito... ¡Que sí, que ya lo comprobaréis! A pesar de que mi sentido del humor, que si bien grande, es bastante malo. 

En fin, damas y caballeros, gracias por tomarse la molestia de venir, no olviden seguirme y comentar y les espero en la siguiente entrada de este diario. ;)

"¿Qué hemos aprendido hoy, niños?" "Que el que parece el típico chulo playero ES el típico chulo playero".